Abro los ojos debido a un largo sonido in crecendo, miro a mi alrededor con las vista nublada del sueño que todavia se encuentra en mi cuerpo. La primera acción del día: como todos los días, coger el despertador-móvil: las 6.45 toca levantarse y ducharse y vestirse y prepararse e irse. Serio, como todos los días, ando sin rumbo hacia donde me llevan mis pies: el tren. Un viaje con cientos de personas en silencio, sonidos de mp3 demasiado altos o de ronquidos demasiado estridentes, hojas de periódico pasándose de una a otra, sonido de raíles del tren, ruedas del autobús, claxon de los coches, de nuevo raíles, esta vez del metro, pasos, gente corriendo, gente empujando...todos los días lo mismo. De pronto, en mi cabeza suena un susurro: "buenos días". Me quedo pensativo, miro a mi alrededor, no hay nadie. Otra vez: "Buenos días". Sigo sin ver a nadie, ando hacia la oficina y cuando entro, veo todo blanco, una luz cegadora invade mis pupilas y creo desmayarme, siento que desaparezco.....
-- Buenos dias, ¿has dormido bien?, me dice una voz dulce y susurrandome al oido
De pronto, abro los ojos y veo a mi lado la persona que me estaba hablando. Recuerdo donde estoy y de donde vengo, me doy cuenta de que hoy es sábado y a mi lado está el sentido de mi vida y de todos mis despertares.
-- Buenos días -digo yo- he tenido un sueño....
-- ¿Si? ¿qué sueño?
Entonces empecé a contarle el sueño de mi día rutinario y, mientras lo hacía, me estaba dando cuenta de que ahora es cuando realmente estaba viviendo el sueño, estando contigo, charlando y, en definitiva, siendo feliz.
Silvia, eres mi sueño hecho realidad. Te quiero.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
1 comentario:
ES MUY BONITO LO Q ESCRIBES..SEGURAMENTE XQ LO Q SIENTES ES IGUAL DE BONITO..
NUNCA PIERDAS TU MAGIA.
Publicar un comentario